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sábado, 11 de diciembre de 2010

Los fantasmas que habitan en nuestros sueños

Durante el sueño ligero acostumbramos a proyectar nuestras ilusiones o expectativas y le damos forma a través de ensoñaciones. En cambio, durante el sueño profundo nuestros anhelos, esos que escondemos y protegemos de lo que nos rodea, afloran de forma inconsciente. Muchos de ellos no los recordamos al despertar. Otros... no somos capaz de olvidarlos nunca.

Los sueños siempre marcaron mi vida. Recuerdo dos en concreto. En el primero conseguía volar. Sólo tenía que coger algo de impulso. Solía hacerlo desde lo alto de un bordillo, que franqueaba la entrada de la casa de la abuela por la cocina. Movía suavemente los brazos como un pequeño pájaro, ligero en el vuelo. Y conseguía volar aquellas laderas y montañas que franqueaban nuestra casa, situada a 20 km de la ciudad en la que nací. Después de aquellos momentos mágicos, que apenas duraban unos instantes, el sueño siempre se teñía de un tinte oscuro, de atmósfera aterradora.

En el sueño aparecían unos extraños robots con aspecto parecido a los Transformers, aquellos juguetes que se hicieron populares en la década de los 80, y que curiosamente nacieron el mismo año que yo: 1982. Eran gigantes androides que me perseguían e intentaban atraparme, con sus puños de metal, de un zarpazo, de un solo golpe. ¡Siempre conseguían asustarme! Quizás aquel sueño -que se repitió durante años- tuviera algún significado especial. Probablemente podría haber sido una señal, el preludio del día que todos queremos olvidar y pese a ello, se incrusta en lo más profundo de nuestro interior. Por ejemplo, el día en que mi hermano, con 4 años, tuvo el accidente y que, tras lo ocurrido, multitud de vecinos se agolparon frente a las puertas de casa en la que vivíamos mamá, papá, la tía, la abuela, el abuelo, mi hermano y yo.

Aquel día, mientras yo estaba jugando cerca del castaño, ocurrió lo que ninguno habíamos imaginado. Regresé a casa como siempre, después del juego, y me encontré a mi madre y a mi tía llorando, sin encontrar consuelo en los vecinos que se atrincheraban murmurando frente a la vieja puerta de casa. Mi padre fue el único que lo vio, el primero en advertir que aquel viejo critröen, aparcado frente al portalón, había perdido el control al soltarse el freno de mano. En milésimas de segundo se estrelló contra un muro, situado a 10 metros de nuestra casa. Mi hermano y un amigo estaban en el interior del vehículo. Mi madre soltó un grito de rabia cuando se enteró. No podía parar de llorar. Y yo de pedirle que no llorara más. Pero, cómo no iba a llorar. Nada, era lo único que podía hacer.

El segundo sueño se produjo años más tarde, tiempo después de habernos mudado a nuestra nueva casa, construida, pared con pared, justo al lado de la de los abuelos. Aquella noche soñé que estaba profundamente dormida en mi habitación. Y recuerdo levantarme en mitad de la noche y cruzar la puerta de mi cuarto, y atravesar un oscuro pasillo que apenas tenía luz. No recuerdo haberme despertado jamás. Hoy todavía no consigo recordar ese momento en el que nos levantamos sudorosos de la cama, huyendo de los fantasmas que habitan en nuestro interior, en nuestros sueños, y continuar con nuestra vida y nuestros miedos...

En tu caso, ¿has tenido algún sueño que haya marcado de alguna forma tu vida?, ¿alguna premonición?

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domingo, 28 de noviembre de 2010

Regreso a casa en un vuelo agonizante. Algunos compañeros incómodos de viaje

Sí, lo sé. No era el mejor día. Decidí volar a Galicia para ver a mis padres el fin de semana papal. Sí, de Papa con mayúsculas. Para más inri, mis pa-pás se habían olvidado de mí, de mi visita. Aquel viernes no contaban conmigo. ¡Qué pereza! Un fantástico plan. Llegué al aeropuerto. Entre besos y abrazos con sabor a "hasta el próximo domingo" abandoné la zona de entrada de la terminal uno y crucé la línea que separa a los viajeros de los simples viandantes y acompañantes-de-despedidas.

Facturé, despojé todos mis trastos en las ridículas bandejas de plástico que pasaban por el escáner, y crucé el lector de metales. Esto, sin contar con que si llevas botas te tienes que descalzar, como si fuera tan sencillo, incluso desvestirte, en otros casos, para demostrar que no eres uno de ellos. Un terrorista. Un terrorista de altos vuelos. Puede que esté exagerando. Puede que no. Y todo esto, sin embargo, no te libera de sentarte al lado del pasajero equivocado, incluso pesado. En fin. Estaba acostumbrada a subir en el avión y echarme a dormir. Pero en esta ocasión no podía. Primero: había esperado demasiado tiempo para formar filas por lo que fui una de las últimas pasajeras en subirme al avión. Segundo: pensé que era mejor -y al ir sola, sin tílde, ni compañía- podría elegir alguno de los asientos de delante que quedaban libres. ¡Siempre hay algún hueco! Y eso hice. Me senté entre uno y otro. O lo que es lo mismo: entre un hombre pesado y un hombre evadido del mundo, como yo. Pero no podía dejar de sentirme incómoda.

El hombre de mi izquierda era de mediana edad. Alrededor de 40-50 años, barrigudo, con un mostacho prominente que cobijaba su fina boca. No paró de soltar improperios, ni de moverse de una lado hacia otro durante todo el viaje. Y yo, mientras tanto intentaba concentrar mi atención en el libro que había desplegado sobre mis ya desesperantes manos. Desesperadas por no poder liberarme de aquel hombre extraño, molesto y neurótico. Estaba angustiada por el lento transcurrir del tiempo. Agobiada por no poder hacer nada: sólo concentrar mi mirada entre las letras que discurrían como una embarcación que surca el mar y las olas en medio de una tormenta. Sólo en aquel universo me relajaba, me protegía, me aislaba, pero a duras penas. Y por fin, sin ser consciente, aterricé y me olvidé de lo sucedido.

Ya de camino a casa de mi hermano, subida en el autobús, hablé por teléfono sobre lo ocurrido en el vuelo con mi acompañante-de-despedidas, que había dejado hacía una hora en el aeropuerto de partida. Solté "sapos y culebras" durante toda la conversación telefónica, que duró hasta que el autobús llegó al centro de la ciudad, mi lugar de destino. Cuando llegué a Santiago observé que en el asiento delantero se sentaba un señor de mediana edad, que parecía hiperactivo y con mala leche. Cuando se cruzaron nuestras miradas, se rió. ¡Era el hombre del avión!

martes, 9 de noviembre de 2010

enPieza!, en búsqueda del factor inspiración

Diseñar significa crear. Según su definición es el proceso previo de configuración mental en la búsqueda de una solución en cualquier campo. Y el resultado de ese diseño, de esa pre-configuración mental, es la obra. Una obra que los componentes del estudio de diseño industrial Enpieza! acaban de plasmar en 5 sinuosos objetos de diseño: una lámpara de espigas, una lámpara de barillas de pvc, una lámpara con gorrito marroquí y joyas con retales de madera. Pero, ¿quieres saber cómo ha sido el proceso? Aquí te lo contamos.

Fotos: Karen Karacheo

Una de las más célebres frases de Picasso decía, no sin razón, que no hay que esperar a que llegue la inspiración para ponerse a trabajar sino procurar que te “pille” trabajando. Y esta es una de las máximas que han seguido los cuatro integrantes del estudio de diseño industrial enpieza!, reconocidos internacionalmente por trabajos anteriores como la serie de lámparas bolivik, meón o lamplanta. Aburridos de la cotidianeidad decidieron bucear entre los materiales que ya tenían, olisquear por los rincones de su taller y rebuscar entre los objetos olvidados que colgaban de sus estanterías en busca del factor inspiración. Pero no fue un día cualquiera. Seph, Alex, David y Lucas desempolvaron sus monos de trabajo cuando muchos de nosotros aprovechamos para estar tirados en el sofá, salir de cervezas con los colegas, marujear o largarnos de la ciudad, un 12 de octubre, fiesta nacional, mientras las cabras desfilan engalanadas al son de las cornetas por el madrileño paseo de la Castellana. El objetivo consistía en hacer un taller de un día.

Dejar volar la imaginación, dar forma a aquellas ideas que todos guardamos en algún rinconcito de nuestro interior y refrescarlas a contrarreloj en los 1440 minutos que tiene un día, aunque cómo ya sabemos no uno cualquiera, sino el día en que están cerrados todos los chinos, incluso para comprar cerveza o cualquier otro material que pudiesen necesitar. ¡Nunca se sabe lo que pueden dar de sí estos chiringuitos! Un jaque mate al tiempo, una partida de ajedrez. La elección de materiales, el concepto y la realización fueron totalmente libres. Y como quién utiliza sus pinturas para dar forma, luz y color a un cuadro, enpieza! utilizó sus herramientas para expresar con sus manos lo que las palabras habitualmente no consiguen comunicar. Un gran collage. Un buen plato cocinado con ingredientes cotidianos, pero exquisitos.

Se trataba de seleccionar un material por aquí y descartar otro por allá. Diseñar, proyectar y ejecutar. El resultado fue una lámpara de espigas, una lámpara de barillas de pvc, una lámpara con gorrito marroquí y joyas con retales de madera.

Piezas que destacan por la sencillez de sus formas, pero que impresionan por las emociones que despiertan. Y si no, ¿qué significado puede tener una lámpara de espigas? Quizás no tenga ninguno o tal vez exprese miedo a sentirnos limitados, encerrados, solos o amordazados. De momento no se comercializan. Pero mientras eso llega, el estudio prepara nuevos talleres. ¿Quién sabe si en el próximo puente?

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Manipulación, el arte de engañar a la historia

Existen muchos modos de entender la fotografía. Para unos se trata de un medio a través del que expresar sus sentimientos (aburrimiento, felicidad, hastío…), otros utilizan la imagen como testimonio (actualidad, hechos históricos, entrevistas…), como documento gráfico de algo que sucede en un momento determinado. Y para muchos de nosotros la cámara se ha convertido en un elemento más de nuestras vidas, de la generación 2.0 (blogs, móviles, redes sociales, páginas webs, participación en la red). Pero, ¿qué ocurre cuando nos presentan una imagen de un hecho real de la Historia (con mayúsculas) y más tarde descubrimos que no lo es? Desmontamos la manipulación fotográfica, el arte de engañar a nuestra memoria histórica. ¿Os apetece? Vamos allá.

Las imágenes tienen el poder de situarnos en un lugar determinado, en un tiempo único. Su mensaje es directo. Sin miramientos, ni florituras. Pero, desde el nacimiento de la fotografía existe la manipulación. Dirigentes políticos como Hitler, Stalin, Mussolini, Franco o Castro (sólo por poner algunos ejemplos) han ejercido un férreo control sobre la prensa y las fotografías. De su mano hemos visto las manipulaciones más flagrantes: eliminan personajes que no gustan, recortan escenarios o pegan diferentes poses que los favorecen.

La Revolución Soviética. Adormecer conciencias

El líder soviético Lenin fue todo un experto en ordenar trucar ciertas imágenes. Durante el periodo en que estuvo al mando trató de concienciar ideológicamente al pueblo, mayoritariamente analfabeto, con la intención de construir un nuevo Estado. En esta época, la manipulación se desarrollaba, sobre todo, mediante carteles propagandísticos y periódicos murales. Su sucesor, Jósif Stalin eliminó a Nikolai Yezhov ( imagen 1 y 2 de la derecha), y lo sustituyó en la imagen final por el agua del canal ruso Volga. En otra ocasión también ordenó que modificaran una imagen para que incluyeran su figura al lado de los grandes protagonistas de la Revolución de Octubre, que se encontraban en una recepción en Finlandia. Y en la celebración del segundo aniversario de la revolución rusa en la plaza Roja, hizo suprimir la imagen de Leon Trotsky y Lev Kamenev. El único que se salvó de la censura fue Lenin.

El Stalinismo no sólo eliminó a personajes y miembros del gobierno de las fotografías, sino que también intentó amedrentar a la población con la publicación de imágenes macabras. En una imagen tomada en 1922, la esposa de Lenin, Nadezha, estaba siendo apuntada con una pistola en la cabeza, pero en realidad se trataba de un telescopio.

Los totalitarismos. Exaltación del poder

No sólo los rusos se sirvieron de estas sutiles armas de propaganda sino que también lo hicieron personajes como Hitler, Franco o Mussolini. El 23 de octubre de 1940, Hitler y Franco mantuvieron una entrevista en la localidad francesa de Hendaya. En la imagen final de este encuentro se ve a Franco con una mano elevada hacia el frente. Sin embargo, la imagen difundida por la agencia EFE está manipulada. En la fotografía original, Franco mira hacia el suelo. Detrás, sus acompañantes también fueron modificados. La agencia de noticias española no advirtió de dicha manipulación. “No podemos asegurar que no se aclare por desconocimiento de la trampa o por tener la intención de hacerla pasar por verdadera y original, lo cual sería aún menos profesional que la propia manipulación” señala Daniel Caballo en su tesis doctoral.

Otro claro ejemplo de manipulación es el ordenado realizar por Hitler, en el que se elimina al ministro de propaganda, Joseph Goebbels, por una cuestión de celos. En la imagen original ambos aparecían al lado de la actriz Leni Riefenstahl, posible amante de los dos. “Esto podría perjudicar a la imagen del dictador ante la opinión pública”, apostilla Caballo.

Otros mandatarios como Benito Mussolini o Fidel Castro también se han dejado seducir por la técnica de la manipulación. Éste último en concreto hizo desaparecer de una fotografía al líder revolucionario cubano Carlos Franqui. En 1959, aparecía en una imagen y fue eliminado de la misma cuando criticó al régimen por su apoyo a la “primavera de Praga”.

En la actualidad estamos tan acostumbrados a utilizar al cirujano de las fotografías para embellecer, retocar o manipular una imagen que ni siquiera nos planteamos esta cuestión cuando observamos una fotografía. Sin embargo, el problema de la manipulación no es tanto que se utilice para embellecer un producto, sino que su fin último sea engañarnos, confundirnos y utilizarnos, tal como han sido engañados nuestros predecesores del siglo XX. ¡Ahora ya lo sabemos!

Más información: El británico David King realizó una exposición llamada Stalinfagia donde recogía y documentaba casos de manipulación.
Documentación: CABALLO MÉNDEZ, Daniel, (2004) Fotografía y realidad: la manipulación fotográfica en la era digital. Madrid: Tesis doctoral.

jueves, 29 de abril de 2010

enPieza!, diseño industrial made in Spain

Las ideas surgen en nuestra cabeza como un flash, un fogonazo, que aparece cuando uno menos se lo espera. Un buen día alguien pensó que era necesario crear una silla de ruedas capaz de superar cualquier obstáculo. Y en el año 2005 nació la silla de ruedas “Duosys”. Este singular objeto, que evita los famosos “caballitos” a la hora de subir un escalón o bordillo, fue el inicio de un proyecto aún mayor: enPieza!, un estudio de diseño industrial capaz de dar forma a objetos únicos made in Spain.

La unión de David Tamame y Lucas Muñoz fue algo circunstancial, un encuentro casual por los pasillos de su antiguo centro de estudios, el Instituto Europeo de Diseño (IED). Poco a poco se fueron conociendo hasta que decidieron dar forma a sus ideas y materializarlas en su centro de operaciones: el estudio de diseño industrial enPieza! Primero fue el éxito de la silla de ruedas “Duosys”, que obtuvo la medalla de plata en la Feria Internacional de inventos de Ginebra, luego fueron sus famosas lámparas volivik, lamplanta, colgao y después, cientos de objetos más.

El estudio enPieza!, formado por un grupo de profesionales multidisciplinar que se completa con la participación de Alejandro Delgado, Stephanie Maurey, Juan Francisco Barrero y Luis Moral, además de los ya mencionados David Tamame y Lucas Muñoz, no se conforma con producir, y reproducir. Fabrica objetos de mobiliario e iluminación de forma artesanal a los que añade un “toque experimental”.

Desde sus comienzos, allá por el año 2005, centenares de publicaciones nacionales e internacionales se han hecho eco de su trabajo. Desde El País Semanal, ABC o El Mundo en España, The Wall Street Journal en EE.UU, The Independent en Gran Bretaña hasta revistas especializadas en moda, tendencias y decoración como Elle Canadá o Elle Deco en Rusia. Y como no, nosotros, Almargen.

Diseño industrial made in Spain

Los miembros de enPieza! reconocen que sufren algo parecido al síndrome de Diógenes. Todo vale a la hora de crear un objeto. Desde aquellos materiales que inspiran una idea, que perfectamente podrían ser basura real, hasta otros nuevos que adquieren forma antes de llegar al mercado. “Todo objeto puede tener un valor potencial oculto bajo su etiqueta y si se le es descubierto olvidará el destino para el que fue fabricado y orgulloso emprenderá uno nuevo”. Como la lámpara volivik, fabricada a mano con materiales de estética retro, que muchos de vosotros conoceréis. Se trata de los famosos bolis bic de diferentes colores, los naranjas de punta fina y los cristal de punta normal, según el modelo.

Esta amalgama de bolígrafos y clips de papelería se ha convertido en uno de sus objetos fetiche. Para algunos puede parecer una desfachatez utilizar elementos reciclados, para otros se trata de diseño en estado puro. En el año 2006, el Royal Science Museum de Londres adquirió el modelo 347 (número que indica la cantidad de bolígrafos que se utiliza para su fabricación) para la exposición Plasticity. Hoy esta pieza luce orgullosa desde el techo de su colección permanente, y también se expone en museos, centros de arte y colecciones privadas.

Lámparas que respetan el medio ambiente

El estudio utiliza artículos de papelería para otras de sus piezas como la silla acolchada san millan, realizada a mano con 430 gomas de borrar y madera laminada de Calabó (un tipo de madera africana). Y retoma la idea de re-utilizar (o reciclar para los más ecologistas) los objetos que considera motor de otros nuevos. Este es el caso del perchero skantería, que combina una estructura de hierro con una base formada por un monopatín, que hace de colgador.

Pero si tuviésemos que mencionar sus diseños por orden de importancia, la lámpara colgao se situaría después de la volivik. El colgao destaca por su concepto algo siniestro. Su planteamiento inicial no es más que el de dar vida al “hombrecillo” del popular juego del ahorcado. Para otros, en cambio, se trata de la representación de ese punto de locura que a todos nos surge, nos asalta, nos ahoga, de vez en cuando, de ahí la expresión “eres un colgao”, un loco. Un dato curioso, y no sé si tal vez preocupante, es que este modelo ha causado furor en los países del norte de Europa, como Dinamarca, donde curiosamente se dan los mayores registros de suicidio. ¡Hay que ver qué raritos son!

En cambio si realizásemos la suma de los siguientes elementos (concepto + funcionalidad + ingenio + iluminación) el resultado sería otro de sus productos estrella, lamplanta. Este artículo se trata de una original lámpara capaz de iluminar el rincón más oscuro de nuestro hogar que, además, hace crecer la planta que incorpora gracias a un sistema desarrollado con luz de sodio.

Trabajos a la sombra del estudio 

El trabajo de enPieza! no termina aquí, en este punto y aparte. El estudio también desarrolla proyectos de diseño gráfico, creando imágenes lo más personales posibles. Y realiza promociones de eventos publicitarios para clientes como Sony Ericcson, Hello Kitty, Orange y la Comunidad de Madrid. “En este tipo de producciones es donde nos podemos expresar con mayor libertad, siendo por tanto con las que más disfrutamos. Son proyectos en los que todos los departamentos de enPieza! aunan su capacidad resolutiva y colaboran estrechamente para desarrollar bajo un mismo concepto grafismos, mobiliario, elementos especiales, etc”. Pero el futuro de este prolífico estudio made in Spain está en el punto y seguido de sus proyectos, que seguro darán mucho que hablar. Atentos a las canicas. Punto y final.


¿Dónde los podemos encontrar?
www.enpieza.com

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sábado, 6 de marzo de 2010

Ibérica, el reflejo de nuestras luces y sombras

Cerca de ochenta rostros que se mezclan con paisajes solitarios bastan para hacerse una idea de lo que es “Ibérica”. Una exposición compuesta por imágenes en blanco y negro, que son el reflejo de nuestras luces y sombras, realizadas por el biólogo y fotógrafo de profesión, Ricky Dávila. Podemos verla en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 28 de marzo de 2010.

Ricky Dávila (Bilbao, 1964), maestro del documentalismo subjetivo, captura la esencia de un elenco de personajes: monaguillos (quizás aspirantes a curas), chavales de la calle, militares, legionarios, ejecutivos, personas mayores, adolescentes, niños… Enfunda su cámara, enfoca y dispara: planos medios y planos generales, o lo que es lo mismo paisajes sin rostros y rostros sin paisaje.

El vasco hace tiempo que huye de su pasado como fotógrafo de prensa. En sus imágenes parece como si el tiempo se detuviese frente a su lente. Congela sin presión, sin prisa. Enfoca los detalles de una arruga primero, la singularidad de una insignia segundo, la ingenuidad de una frase escrita tercero. Y cómo quién caza a un depredador, capta lo que ve con cierto pudor.

El resultado es un conjunto de retratos (que para su autor cuentan todo y nada de una persona) que transmiten un olor, quizás a tierra húmeda, quizás a tierra seca. Rostros que paladean el sinsabor de la rutina. O que retratan la pena, la angustia, la tristeza de una generación, o de varias. Rostros que transmiten la sensación de soledad que se vive en otras ciudades, que no tienen nombre, que no tienen imagen, que no tienen quién reclame su atención.

El autor señala “Ibérica se presenta como un inventariado personal de la actual sociedad peninsular, territorio de ficción o escenario de una realidad”. Para Dávila se trata de un proyecto que admite varias lecturas: su visión documental y su visión poética. Al igual que hizo más tarde en No Vozka on The Moon (2007) compuesta por imágenes mucho más duras y profundas de un viejo orfanato de Ucrania. Y en Nubes de un cielo que no cambia (2009) refleja sin aditivos su visión particular de la ciudad de Bogotá y de sus ciudadanos.

La explicación de su interés por el retrato social quizás se encuentre en sus estudios como biólogo. Sin embargo estas imágenes tienen “un valor documental, pero no tiene una pretensión de tesis antropológica, porque le faltaría método, disposición personal y dimensión”.

Desde que en el año 2006 “Ibérica” se expuso en la Galería Moriarty (Madrid), no ha dejado de recorrer pinacotecas y templos de arte como el Centro de la imagen de Lima (Perú), el Museo de Santa Clara de Bogotá (Colombia), el museo PUCE de Quito (Ecuador), el centro de Arte Lía Bermudez de Maracaibo (Venezuela) hasta el Círculo de Bellas Artes (Madrid) donde se puede ver en la actualidad. Dávila también ha recibido importantes premios nacionales e internacionales como el Ortega y Gasset, Fotopress, II World Press Photo y Best American Picture.

Y no quisiera terminar esta reseña sin reproducir las palabras que Antonio Soler escribió para su exposición, también editada en formato libro. “Lo pones contra la pared para un fusilamiento, aprietas el botón o un gatillo y te llevas un parte de esa gente, una parte que ni siquiera ellos mismos están seguros de conocer. Les robas el plano secreto de su alma para que cuando se miren en el retrato se vean distintos y simulen no reconocer a ese extraño que toda la vida los ha habitado casi en secreto. Adivinas los campos por los que han llegado hasta aquí en el trazado del mapa, en los ríos que les bajan por la cara en los campos que siempre dejaron sin sembrar. Disparo a disparo, vas completando el círculo del territorio. A partir de ahora, cuando estés lejos, y mires en los mapas del mundo el nombre de ese lugar en esta tierra, sabrás quiénes son sus habitantes, esa gente que también te habita a ti, y que tú, Ricky Dávila, un día te llevaste en negativo de un laberinto a otro”.




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domingo, 31 de enero de 2010

Bon Iver, el sonido intimista de un chico de montaña


Hay quién dice que los meses de invierno son perfectos para ahondar en nuestros sentimientos y para profundizar en nuestros pequeños anhelos, ilusiones, deseos. Esto es lo que precisamente hizo Justin Vernon, de 27 años. Bon Iver, que en francés significa “buen invierno”, es el nombre artístico de este joven norteamericano de Eau Claire (Wisconsin).

Durante tres meses, Vernon se encerró en la cabaña de su padre al norte de Wisconsin para curarse de una extraña enfermedad, la enfermedad del beso (mononucleosis hepática), y también para recuperarse de lo que conocemos como mal de amores. Fruto de esa especie de retiro espiritual, de hibernación para no malgastar energía, coció a fuego lento su álbum debut, “For Emma, Forever ago” (2007), catalogado por la crítica de indie-folk.

Este cedé, alabado por la crítica internacional, reúne diez canciones de corte intimista con letras melodiosas capaces de transportar al que las escucha a una especie de limbo. Las guitarras acústicas, la voz de falsete y las percusiones suaves hacen palpable de principio a fin ese espíritu de soledad y abandono.

Para conseguir este efecto, Vernon grabó capas de voces sobre capas de voces. “Flume” fue su primer single. Otros temas que le han seguido son “Skinny Love” o “For Emma”, nombre que da título al disco, y que suponemos que es el pseudónimo que esconde el nombre de la chica que le partió el corazón. Sorprende entre quiénes han escuchado “The Wolves (Act I and II)”, el sonido de fuegos artificiales que introduce al final del tema. Para muchos es, en realidad, el efecto que produce el sonido de un palomiter, sí, el que hace palomitas de maíz-.



Su álbum debut, autoeditado por el sello independiente (difícil de escribir, pero todavía más complicado de pronunciar) Jagjaguauar, ha vendido más de 131.700 copias sólo en Estados Unidos. En la actualidad, además de Justin Vernon, la formación se completa gracias al apoyo de viejos conocidos como Mike Noyce, antiguo alumno de guitarra en la escuela de secundaria, que toca la guitarra, Mark Paulson la percusión y Sean Carey la batería. Su hermano pequeño Nate es hoy su tour-manager.

En el año 2009 salió a la venta un EP que incluye 4 canciones, “Blood Blank”. Este disco ha conseguido vender más de 22.500 copias en la primera semana. Vernon también ha recibido el apoyo de artistas reconocidos de la escena indie -y excéntricos del papel cuché- como Lilli Allen, que lo han apoyado a través de su blog.